El Sanatorio de la Atalaya
A principios del mes de mayo del año 2007, comenzaba la demolición de un emblemático edificio, el sanatorio de la Atalaya (Ciudad Real).
Este edificio se construyó a principios del siglo XX como un hospital de tubercolosis, por eso se constuyó en una colina, donde daba bastante el sol, y rodeado de árboles y bosques . Cuando dicha enfermedad fue erradicada en España pasó a ser un hospital psiquiátrico infantil, pero debido a la falta de pacientes, se aceptaron enfermos de todas las edades.
Ya entonces había rumores de que se oían voces y quejidos. Antes de ser demolido, mostraba un lamentable estado de abandono, el suelo lleno de escombros, cristales, animales muertos, el techo a punto de derrumbarse, y en las paredes se podían leer inquietantes pintadas como “el que entra aquí no sale”, ”morirás”, ”comer de lo comido”, “aquí te puedes volver loco”.
Con esta historia el edificio ya sería lugar para leyendas y rumores, pero un suceso ocurrido en las cercanías aumentó su fama.
LOCALIZACIÓN
Se trata del asesinato producido a una joven pareja, Alfredo Lozano Galán de 21 años y María del Mar Perales Serrano de 19, a manos del agente de policía Isidro Mejías, de 33 años.
Los jovenes se encontraban en su coche cuando, la noche del 20 de abril de 1987, Isidro irrumpió descargando su arma sobre ellos. Después se metió en su coche y se pegó un tiro en la sién.
Maria del Mar presentaba un disparo en la muñeca, otro en la mano y dos más en el pecho, y Alfredo presentaba un orificio de bala en el ojo y otro en el cuello.
Se barajaron varias hipótesis, una de las cuales fue el crimen pasional, pero se descartó porque ningún familiar de la pareja conocia a Isidro, y éste vivía felizmente casado y tenía dos hijas. Otra de las hipótesis era el suicidio, de hecho, dejó una nota en casa pidiendole a su suegra que fuera a recoger a su mujer y a sus hijos a la estacion de tren porque venían de Badajoz, pero ¿porque matar a una joven pareja?
En el lugar del crimen podemos encontrar un recordatorio de mármol, con la inscripción: «En memoria de la juventud truncada de Alfredo y María del Mar. 21 y 19 años. 20 de abril de 1987».
Por si fueran pocas las leyendas que vagaban alrededor de este lugar, se dice que en la curva que existe a la entrada de La Atalaya se aparece una figura femenina de blanco.
Ya no podremos volver a ver este enigmático edificio, pero quien sabe que misterios nos deparará la nueva construcción que se haga en este lugar.



