EL MILAGRO DE LA TIZNÁ

El suceso ocurrido el 18 de junio de 1653, marcó un antes y un después en la vida de la localidad de Jerez del Marquesado (Granada)
Ese día se iba a formar una gran tormenta, asique Alonso, Juan y Bartolomé, tres niños de la localidad, fueron a la iglesia para tocar las campanas para que todos los vecinos supieran lo que se avecinaba.
Fue entonces cuando un rayo entró por la torre fragmentándose en dos. Uno de los rayos tras recorrer parte de la iglesia y ocasionando varios destrozos fue a parar al altar mayor. El otro colisionó con los tres niños dejándolos muertos, prosiguiendo su camino hasta los pies de la imagen de la virgen.
Pusieron a los tres niños ante la Santísima Imagen de la Purificación, a la vez que rezaban y suplicaban por sus cuerpos. Al poco tiempo los niños volvieron a la vida, atónitos y asombrados. Con unas marcas en sus cuerpos, unas cintas moradas, como sangre seca.
En el archivo parroquial de Jerez del Marquesado se encuentran los escritos en los que se relatan la historia:
“
El día 18 de junio del año 1653 se presentó sobre el cielo de Jerez una tormenta amenazadora con viento de poniente y lluvia, que se mezcló con granizo, e iba creciendo por momentos. Amenazaba destruir las cosechas en sazón de los campos.
Costumbre era en tales ocasiones tocar las campanas a nublo, convocando a los a los fieles a la iglesia para orar e interpretar el favor de Dios, pidiendo que ahuyentase el peligro.
Alrededor de las cuatro o cinco de la tarde de ese mismo día, se vio caer un rayo que pareció encender la villa como si ardiese el mundo, yendo a parar a la iglesia, entrando por lo alto del capitel de la torre, donde se dividió.
Una parte salió bajando la misma hasta conseguir entrar en la capilla mayor destrozando muchos de los ornatos que allí había.
La otra parte acabó con la vida de tres de los niños: Juan, Alonso y Bartolomé, que ejercían la labor de tocar las campanas. Siguió su trayectoria hasta el rostro de la Virgen manchando su mejilla y hundiéndose al fin, a sus pies.
Pusiéronse los niños ante su imagen: Juan tenía abrasadas las ropas pero sin lesión en su cuerpo; Alonso tenía un agujero en la espalda parecido al hecho por una bala, y Bartolomé no tenía señal alguna.
C
omenzaron los llantos de los padres y familiares a los que se unió toda la villa. Un clamor unánime de fe y pena enronqueció las gargantas y bañó los ojos en lágrimas. Con la efusión de gritos y lamentaciones se alzó un clamor unánime de: ¡VIRGEN MARIA; MADRE DE DIOS, devuelve la vida que el rayo cesó! Y fue aquí donde intercedió la Virgen y se realizó el milagro. Fueron grandes las alegrías viendo vivir a los niños. Se les miró y se halló en sus cuerpos unas cintas moradas como sangre grabada, marca que certificaba que el rayo pasó por sus cuerpos quitándoles la vida. La cual le devolvió la Virgen.
Y del milagro nació el nombre popular de la Tizná de Jerez, con que es llamada y venerada por sus hijos de esta tierra.”
Durante la Guerra Civil la iglesia fue quemada y con ella todo lo que contenía en su interior, por ello la talla de la Virgen Tizná no es la original. Pero el valor de un niño, hizo que se pudiera recuperar el ojo y el brazo derecho. Al acabar la guerra, un artesano reconstruyo una nueva imagen de Nuestra Señora de la Purificación, con las partes que se pudieron salvar.
Todos los años entre el 8 y el 12 de Septiembre en Jerez del Marquesado, además de otras actividades, se celebran misas y sacan a la Virgen en procesión.
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